
de pluriabierta rosa; la lengua ara
cierto oculto botón, ya va tejiendo
risueñas variaciones, leves ritmos.
Y lame, lamilarga, lamilenta,
la licorina gruta cabelluda
y, cuanto más lamiente, más activa,
llega al cielo del cielo, entre gemidos.
Entre gritos, balidos y rugidos
de leones en el bosque, enfurecidos.
(poema: La lengua lame. Exposición de publicidad erótica)



